En el corazón del asado rioplatense existe una preparación que combina técnica, creatividad y puro sabor: la Pamplona. Aunque su versión más conocida se elabora con carne vacuna o cerdo, la Pamplona de pollo uruguaya rellena de provolone y pimientos asados es una variante espectacular que conquista por su jugosidad y su equilibrio de sabores.


Este plato no es solo comida: es una celebración del fuego, de la cocina lenta y del arte de transformar ingredientes simples en algo extraordinario.


Si querés sorprender en la parrilla, esta receta es un antes y un después.


Introducción: el espíritu del asado uruguayo


La Pamplona es un clásico del asado en Uruguay. Se trata de una pieza de carne enrollada y rellena, cocinada lentamente a la parrilla hasta lograr un exterior dorado y un interior jugoso.


En esta versión:


El pollo aporta suavidad y versatilidad


El provolone suma cremosidad y sabor intenso


Los pimientos asados equilibran con dulzura y frescura


El resultado es un plato que combina lo mejor de la parrilla con una ejecución gourmet.


Ingredientes (para 4 personas)

Base:


2 pechugas de pollo grandes (abiertas en mariposa)


200 g de queso provolone


2 pimientos (rojo y amarillo)


100 g de panceta (opcional)


Sal y pimienta


Aceite de oliva


Opcionales:


Mostaza


Ajo picado


Hierbas (orégano, tomillo)


Paso 1: los pimientos asados


El primer paso es preparar los pimientos.


Colocalos directamente sobre la parrilla o fuego


Giralos hasta que la piel esté quemada


Retiralos y cubrilos para que suden


Pelalos y cortalos en tiras


👉 Este proceso potencia su dulzura natural.


Paso 2: preparar el pollo


Abrí las pechugas en forma de libro.


Aplanalas ligeramente


Salpimentá


Podés añadir una capa fina de mostaza


👉 Esto mejora la textura y el sabor.


Paso 3: el relleno


Sobre el pollo:


Colocá el provolone en tiras


Añadí los pimientos asados


Sumá panceta si querés más sabor


👉 No sobrecargues, o será difícil enrollar.


Paso 4: el enrollado


Enrollá el pollo firmemente.


Buscá una forma compacta


Cerralo con palillos o hilo de cocina


👉 Este paso es clave para una cocción uniforme.


Paso 5: preparación de la parrilla


La parrilla debe estar:


A fuego medio


Con brasas estables


Sin llamas directas


👉 La cocción lenta es fundamental.


Paso 6: cocción de la Pamplona


Colocá el pollo en la parrilla.


Cociná lentamente


Girá cada 10–15 minutos


Evitá pinchar la carne


El tiempo total es de unos 40–50 minutos.


👉 El objetivo es un exterior dorado y un interior jugoso.


Paso 7: el reposo


Retirá la Pamplona y dejala reposar.


5–10 minutos


Permite redistribuir los jugos


👉 Este paso mejora la textura.


Paso 8: corte y presentación


Cortá en rodajas gruesas.


Mostrá el relleno


Serví caliente


El contraste de colores y texturas es espectacular.


Claves técnicas para un resultado perfecto

1. Cocción lenta


Evita que el pollo se seque.


2. Relleno equilibrado


Ni demasiado ni demasiado poco.


3. Sellado uniforme


Para una textura perfecta.


4. Control del fuego


Sin llamas directas.


Errores comunes


Fuego demasiado alto


No cerrar bien la Pamplona


Exceso de relleno


No dejar reposar


Evitar estos errores marca la diferencia.


Variaciones creativas


Podés adaptar la receta:


Añadir jamón crudo


Incorporar espinaca


Usar queso azul


👉 La base permite mucha creatividad.


Experiencia sensorial


Este plato ofrece:


Aroma: ahumado y delicioso


Sabor: intenso y equilibrado


Textura: jugosa y cremosa


Visual: atractivo y rústico


Es ideal para reuniones y asados.


El arte del asado


La Pamplona representa:


Paciencia


Técnica


Pasión por el fuego


No es solo cocinar, es un ritual.


Consejos de parrillero


Usá brasas, no llamas


Controlá el tiempo


Girá con cuidado


Disfrutá el proceso


La parrilla es experiencia.


Conclusión: tradición que evoluciona


La Pamplona de pollo demuestra que la cocina tradicional puede reinventarse.


Es un plato que combina:


Sabor


Técnica


Creatividad


Y que siempre sorprende.


Cuando la hacés bien, entendés por qué es un clásico.